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lunes, 14 de junio de 2010

DE LA RÚA DEJÓ SU HUELLA

Fernando De la Rúa se ganó a pulso su fama de lento, de “dormido”.

En una recordado sketch para el programa de Tinelli, Kirchner, entonces Presidente, abrió las puertas de la Rosada y, mostrando la cama, le dijo a un Freddy Villarreal caracterizado como De la Rúa, “ahí está el lugar en el que te pasabas todo el día vos”.

El mismo síndrome de siesta parece haber afectado al kirchnerismo. Más que siesta parece un largo sueño. Después de cinco años se dieron cuenta de que Redrado era menemista. El mismo tiempo les llevó avivarse de que Clarín es un pulpo. Mientras, tuvieron relaciones carnales.

Tres años tardaron para descubrir que el corte de un puente internacional es un delito. Mucho tiempo lo avalaron y Néstor dijo allí que “la causa de Gualeguaychú es una causa nacional”. Casualmente, Clarín fogoneaba contra las pasteras.

Hoy se convencen de que hay que cumplir con las leyes y quieren meter presos a los que, no hace mucho, el mismo gobierno decía que con el corte sólo ejercían su libertad de expresión. Y se acuerdan de una orden que emitió un juez hace dos años y que, hasta ahora, ignoraron olímpicamente.

Causa gracia el gobierno cuando se “despierta” y se da vuelta como un panqueque. No. No causa gracia. Es una muestra de cinismo insoportable.

viernes, 8 de enero de 2010

DE 10

El año 2010 arrancó con todo.

Ahora el tema es Redrado. El nuevo mártir. El “golden boy” de la época menemista, el funcionario de la Cancillería de Duhalde, el presidente del Banco Central de Kirchner. ¿A quién servirá luego?

Pero es injusto centrarse en él. También Scioli y tantos otros recorrieron el mismo camino. La diferencia es que, con todo lo que se le puede reprochar, Redrado es un técnico solvente.

El punto central son los que opinan sin tener la más mínima formación e información. Se sigue hablando de “libre disponibilidad” como si estuviésemos en la etapa de la convertibilidad. En ese entonces, había que tener una cantidad de reservas como ara respaldar la cantidad de moneda en la calle.

La convertibilidad murió, se suicidó o la asesinaron. Lo que ustedes quieran.

Pero lo que hay que aclarar es que las reservas, disponibles o no, son del Central, no de la Tesorería. Con ellas no se puede hacer lo que se quiera.

Algunos le reprochan al aún presidente del BCRA no hacer problema cuando se le pagó al Fondo y armar un escándalo ahora. La diferencia es que el deudor del FMI es el Central. En cambio, a los acreedores privados (bonistas, hold outs, fondos buitre) les debe el gobierno federal, el Poder Ejecutivo, en cuyo organigrana no está el Banco Central. Éste es el ejecutor de las atribuciones que la Constitución nacional da al Congreso de “arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación y hacer sellar moneda, fijar su valor y el de las extranjeras” (art. 75, incisos 7 y 11).

Es un órgano que recibe delegación del Poder Legislativo. No siempre debe haber empatía entre la cabeza de la autoridad monetaria y la del ministerio de Economía. Pasa en Estados Unidos, España, Francia, Alemania y en cualquier país más o meno serio.

Otro tema es el eterno del kirchnerisno: las formas. Que en una república no son sólo eso. Tienen la sutileza de un elefante en un bazar.

Si ya en Santa Cruz habían echado al procurador de la provincia, ¿por qué ahora habrían actuar de manera distinta? Si la Constitución es sólo una molestia, la Carta Orgánica del Banco Central es papel mojado.

Lo extraño es la gente que se extraña. ¿Después de cinco, seis años, Graciela Ocaña o Marta Oyhanarte se dieron cuenta de dónde estaban? Es el mismo tiempo que el gobierno tardó en darse cuenta de que Redrado había sido estandarte de la odiada década de los ’90. De la que los miembros de este gobierno fueron actores y/o aplaudidores. ¿Hay alguno libre de culpas?

Hay un problema extra: para presidir el Central hay que saber. Y Néstor nunca tuvo a su lado mucha gente preparada. Y se le hace cada vez más difícil conseguirla.o puede conseguir muchos que conozcan de los temas que van a tener que manejar. Un político, gremialista o empresario puede estar al frente de casi cualquier ministerio. No ocurre lo mismo con un organismo eminentemente técnico como es el Central. Ni siquiera alcanza con ser licenciado o doctor en Economía. Además, hay que ser un especialista. Y esos no se inventan.

Ahora el tema es Redrado. Pero el tema no es Redrado. ¿O quieren pensar en Maradona técnico de la selección? Porque en este año también se juega el mundial de fútbol.

lunes, 29 de junio de 2009

LA CARETA RESTANTE

¿Tiene sentido escribir sobre lo que ocurrió en las elecciones de ayer? Todos sabemos qué pasó, quienes ganaron, quienes perdieron y en qué medida.

Pero ¿qué pasa después de los comicios? Hay una cifra que van a tener que sincerar. Y no me refiero a ninguna de las del INDEK, sino a una mucho más grave: la de las víctimas de la gripe A.

Es conocida la debilidad de Kirchner por el falseamiento o el ocultamiento de los números que no les son favorables. Pero esto va mucho más allá de cualquier límite. Que hayan esperado hasta después de las elecciones para dar a conocer los verdaderos alcances de la pandemia en nuestro país y para decretar la emergencia sanitaria es imperdonable.

Ahora Ocaña va a ser el chivo expiatorio. Como no conozco del tema, consulto. Y todos los que saben dicen que estas medidas debieron haberse tomado hace mucho. Y que las cifras reales son mucho más altas que las hasta ahora reconocidas.

Se cae la última careta de un poder a quien sólo le importa el poder y los que lo ostentan y detentan. No los argentinos.

lunes, 15 de junio de 2009

TIENEN RAZÓN LOS KIRCHNER

La idea base de la pareja gobernante es que el periodismo es una porquería.

Lo malo es cuando nos empeñamos en darles la razón. Como en el caso de la médica cubana Hilda Molina.

Breve reseña para quienes no estén al tanto. Enorme profesional y cuadro de la Revolución, creó el CIREN, el centro de rehabilitación que fue bandera del régimen como demostración de sus logros en el campo de la medicina. El problema surgió cuando ella se opuso a que se le diera prioridad a los extranjeros por sobre los cubanos. La dictadura, hambrienta de dólares tras la caída de la URSS, pensaba lo contrario. Y el propio Fidel Castro actuó. Ella, congresal del PC, renunció a su cargo, al partido y comenzó su calvario. Nunca más pudo salir de su país. Su hijo se casó con una argentina y vive en Buenos Aires desde hace quince años. Aquí nacieron sus dos hijos, los nietos que Hilda Molina recién ayer pudo conocer. Su anciana madre pudo salir de la isla hace apenas unos pocos meses.

El caso fue una espina en la relación bilateral, revitalizada desde la asunción de Néstor, después de años de apoyo argentino a las condenas al régimen cubano en los organismos internacionales de derechos humanos. Sin embargo, justo es reconocerlo, ningún gobierno hizo tanto como el de los Kirchner por el reencuentro de la doctora Molina con su familia. Aunque en su momento le haya costado el puesto a Eduardo Valdez, mano derecha de Rafael Bielsa cuando era Canciller. No se pueden hacer olas. Los movimientos deben ser silenciosos. No hay que molestar al amo de la vida y la muerte, de la libertad y la prisión de millones de cubanos. El dictador (RE) Fidel Castro no puede ser importunado. Y menos de manera pública.

Por eso, la cuestión se convirtió en bandera de la lucha por los derechos humanos.

Hasta que nos desayunamos con la noticia de que a Hilda Molina se le permitía venir a la argentina porque su madre estaba muy grave.

La gestión la hizo personalmente la médica con Raúl Castro. Y debió dar su palabra de honor de que iba a retornar. ¿Qué gobierno puede someter impunemente a uno de sus ciudadanos (a todos sus ciudadanos) a semejante trato? La Cuba de los Castro.

Allí empezó el manoseo argentino del caso. La Presidente, en un intento vergonzoso, quiso arrogarse los méritos. Para ello se comunicó, por primera vez en seis años de gestión conyugal, con los periodistas acreditados en la Casa Rosada. La misma doctora Molina debió desmentirla. Diplomáticamente.

Y aquí aparecen las miserias de la prensa. El diario "La Nación", para restarle méritos a la pareja matrimonial, decidió que su título principal del sábado era la situación de las "empresas recuperadas en manos de los trabajadores". Si parecía un pasquín del Partido Obrero o del MST. Por supuesto que, a contramano de lo hecho en todas las demás ocasiones, el boletín oficial llamado "Pagina 12", le dio toda su tapa. Aunque haya resaltado, claro, a la jefa de Estado y el "humanitarismo" de Raúl Castro, parecía "La Prensa" de los Gainza. "Clarín", de manera paradójica, quedó como el justo medio.

A veces nos empeñamos en darles la razón a los Kirchner de que le periodismo es una porquería.

viernes, 17 de abril de 2009

NÉSTOR, MARCELO Y RICHELIEU

Armand-Jean du Plessis, cardenal-duque de Richelieu, fue un prelado, noble y hombre de estado francés. Nombrado obispo en 1607, entró en la política, convirtiéndose en Secretario de Estado en 1616. Pronto alcanzó un gran poder en la Iglesia Católica y en el Reino de Francia, convirtiéndose en cardenal en 1622 y en el primer ministro del rey Luis XIII en 1624. Permaneció en el cargo hasta su muerte, en 1642.
Alejandro Dumas lo inmortalizó en “Los Tres Mosqueteros”.

¿Y en qué se parece este muchacho a Néstor y Marcelo? En muy poco. En realidad, en una sola cosa: ocupar el poder real. A diferencia de su sucesor, el “Rey Sol”, Luis XIII era un monarca pusilánime que dejó todo el poder en manos del Cardenal.

Hace unos días se anunció que Tinelli se retiraba de San Lorenzo. La última reunión importante para el club se hizo en su productora. El ex Presidente, convertido en poder real, maneja todo desde la residencia de Olivos.

¿Qué diferencia, además de lo obvio, a Richelieu de Néstor y Marcelo? Que tenía un poder, para la época, legítimo.

Los socios del Ciclón eligieron como presidente a Rafael Savino y los argentinos eligieron a Cristina Fernández de Kirchner. Ambos crearon un poder ilegítimo, entregándole las decisiones centrales a gente que no eligió nadie.

Así están el fútbol argentino y la Argentina toda.

miércoles, 1 de abril de 2009

¿QUE MURIÓ QUIÉN?

Creo que es la pregunta que se hacen muchos menores de 30 para quienes Raúl Alfonsín es sólo un nombre. Y ara algunos ni siquiera eso.

Alfonsín trajo por primera vez la hiperinflación a la Argentina, nos engañó con el "¡Felices Pascuas, la casa está en orden!", acordó las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, transó con Menem para modificar la Cosntitución cuyo preámbulo había recitado para llegar a la Presidencia, se rodeó de ineptos e impresentables, y armó la Alianza y contribuyó a su caída.

Pero Raúl Ricardo Alfonsín fue mucho más que eso. Fue el primer presidente de la democracia recuperada. Y hoy, a 25 años vista, su figura de honesto y demócrata se agiganta. Por suerte eso ocurrió antes de su muerte, como para recibir en vida más de un merecido homenaje.

El paso del tiempo le hizo justicia. Por mérito propio y porque ninguno de sus sucesores le llegó a la suela de los zapatos.

Por el histórico Juicio a las Juntas. Porque se opuso duramente a la dictadura y defendió a los perseguidos por ella en épocas en las que entrañaba riesgo de vida. No necesitó inventarse un inexistente pasado de luchador. Lo fue. Mientras Menem lloraba en su cómoda prisión, De la Rúa no aparecía, Duhalde se refugiaba en su inmobiliaria y Kirchner hacía fortuna embargando a los infortunados deudores de la 1050.

Por eso y por mucho más, a la hora de su muerte no cabe otra cosa que la paradoja de gritar: "¡Salud, Alfonsín!".

lunes, 30 de julio de 2007

Pierden los celestes, pero se vienen de contra

Afuera Miceli. Tocadas Garré y Picolotti (en cualquier país serio hubiesen sido eyectadas de sus asientos). Entonces, tocado Alberto Fernández.

Los que venían golpeados eran los de De Vido por Skanska y por las “morenadas” del patotero Guillermo, que no hace honor a su apellido (¡loor al gran Mariano!).

Nada ha cambiado. ¿Se acuerdan de los “rojo punzó”? Eran los “impresentables" de Menem como Rousselot, el Chiche Aráoz, Mera Figueroa, Barrionuevo, etc. Por contraposición, los “celestes” eran “los buenos”. Pero ¿recuerdan quiénes eran los “celestes”? Bauzá, Duhalde, Eduardo Menem, Manzano, Becerra, Dromi, etc. ¿Eran mejores unos que otros? De última, todos eran menemistas y actuaban de acuerdo a los deseos del Jefe.

Nada ha cambiado. Ahora podrían ser rojo punzó los “devidistas” y celestes los “albertistas”. De última, todos son kirchneristas y actúan de acuerdo a los deseos del Jefe.

Cambió La Rioja por Santa Cruz y nada ha cambiado.

Todos parecen darle la razón a Borges. Son incorregibles.

viernes, 29 de junio de 2007

“Camporita, ¿qué hora es?”

Contaban los “contreras”, los antiperonistas de la Libertadora que un día Perón hizo esa pregunta y, solícito y sumiso, Héctor Cámpora le respondió: - ¡La que usted quiera, mi General!

Dudo que esa respuesta haya existido. Pero la supuesta anécdota, repetida por gente de todos los partidos, retrató para siempre a Cámpora como la imagen del obsecuente sin límites. Pero no fue el único. En la política son legión.

También en el periodismo hay carradas de tipos que pagarían por poder adivinar los deseos del jefe y satisfacerlos antes de ser expresados. Alguien que supo ser amigo mío decía en broma que no le quedaba otro camino que la obsecuencia: “Capacidad no tengo y mina no soy”.
Esta idea campea en los cuerpos legislativos, donde muchos, en nombre de la disciplina partidaria, son capaces de preguntar a su jefe político cuántas veces deben defecar por día.

Cuando llegan a puestos de poder, la obediencia y la falta de conocimientos son su mejor currículum. Sirven para todo. Es cierto que un gran médico no necesariamente es un gran Ministro de Salud. Pero dando vuelta ese argumento, algunos aceptarían el Ministerio de Salud sin haber pisado la Facultad de Medicina.

Pues bien. Hoy pretenden convencernos de que todos (TODOS) los integrantes del Frente para la Victoria y el Partido Justicialista de la Cámara de Diputados bonaerense aprobaron la jubilación de privilegio para los Intendentes de la provincia. Y lo hicieron motu proprio. Sin hablar siquiera con sus jefes Kirchner, Solá y Randazzo. Y les creo.

El Presidente, el Gobernador y el Ministro de Gobierno, cuando percibieron la reacción negativa de la gente, salieron a denostar el proyecto. Y les creo esa indignación ¿eh? También a Scioli. Casualmente ellos van a cobrar una jubilación de privilegio cuando dejen sus cargos. Es más, ya cobran alguna por los anteriores servicios prestados. Pero les creo.

Como también a los intendentes con más peso en el esquema de poder (Pereyra, Descalzo) que "no sabían nada".

Es más. Les prometo a esos intendentes, a Kirchner, Solá, Randazzo, Scioli y los Diputados que voy a creer en todo.

En el corto plazo la que va a salir ganando es mi hija. No voy a poder enojarme más con ella cuando desordena su habitación. Le voy a creer que los juguetes se desparramaron solos por el piso.