El 25 de mayo siempre fue mi fiesta patria favorita. País raro desde los comienzos, no tenemos una fecha patria, sino dos. Y otras que casi, como el Día de la Bandera.
Lo sentíamos de verdad. Era un día de regocijo. Verdaderamente nos sentíamos libres. Aún en épocas en las que no lo éramos. Hice el jardín y la primaria desde 1967 hasta 1975. Desde casi el comienzo del “onganiato” hasta los abismos de la presidencia de Isabel y las tinieblas de la triple A.
No éramos libres. Quizás por eso idealizábamos el 1810.
Y lo veíamos con ojos “billikenizados”. Todos los patriotas estaban de acuerdo y eran bronces vivientes, sin una mácula, mientras nos daban una Patria digna de ser vivida. French y Beruti repartían cintas celestes y blancas al “pueblo”. ¿Cuántos eran “el pueblo” congregado frente al Cabildo? ¿200, 300? ¿Llegarían a tanto? Y estaban guarecidos de la lluvia por paraguas que aún no se había inventado.
Pese a todo, sentíamos un cosquilleo interior. E íbamos con ganas y orgullo al acto escolar que, por supuesto, era el mismo día. No como ahora que se aprovecha para inventar un fin de semana largo.
A lo que hay que agregar que la desidia y la vagancia de la mayoría de los docentes actuales lleva a que el acto se realice dos días antes o tres después, lo mismo da. Y que sea la única actividad de ese día, cosa de “sacarse de encima” a los chicos.
Los mismos discursos huecos de hace cuatro décadas. El mismo “tono escolar”. Pero repetidos sin entusiasmo por maestras cada vez menos preparadas para padres cada vez más desinteresados por la educación de sus hijos, que aprovechan para tomarse otro día libre.
Es decir, la última jornada de clase fue el jueves 21 y la próxima será el martes 26. Si no hay paro de docentes. O de porteras. Que no ganan lo que merecen ni rinden lo que deben.
Ya que somos tan afectos a empezar desde cero cada pocos años, ¿cuándo empezaremos a exigir una educación en serio? Con ministros que sepan qué cosa es una tiza y formación docente de verdad.
¿No sería el mejor modo de honrar a la Patria, hacia atrás y hacia delante?
lunes, 25 de mayo de 2009
martes, 12 de mayo de 2009
NO HAGAN BANDERA
¡Qué bandera se hizo con el tema de las banderas contra los jugadores de River!
¿Así que son el peor plantel de la historia millonaria? Seguramente quienes escribieron eso no recuerdan que en 1983 el equipo de la banda no descendió sólo porque, gracias a los recién creados promedios se fueron Racing y Nueva Chicago.
Otra preguntita. ¿Quiénes contrataron a estos "desastres" que hoy juegan? ¿Quiénes trajeron a Fabbiani como si fuera una mezcla de Maradona y Kempes? La dirigencia actual, esa sí, sin duda, la peor de la historia de River.
Pero hay algo de verdad grave: los medios (Clarín y Ole) que creyeron que hubo una bandera contra la dirigencia que nunca estuvo. La creó un hincha en el blog Taringa y todos lo dieron por cierto. Y, como estaba en Clarín y Ole, muchos otros "periodistas" lo amplificaron.
Faltaron a la primera regla del periodismo: confirmar la noticia y eso sí es una vergüenza. Con eso sí hay que hacer bandera.
Sin olvidarnos de que esos carteles hablan peor de sus creadores que de sus destinatarios.
¿Así que son el peor plantel de la historia millonaria? Seguramente quienes escribieron eso no recuerdan que en 1983 el equipo de la banda no descendió sólo porque, gracias a los recién creados promedios se fueron Racing y Nueva Chicago.
Otra preguntita. ¿Quiénes contrataron a estos "desastres" que hoy juegan? ¿Quiénes trajeron a Fabbiani como si fuera una mezcla de Maradona y Kempes? La dirigencia actual, esa sí, sin duda, la peor de la historia de River.
Pero hay algo de verdad grave: los medios (Clarín y Ole) que creyeron que hubo una bandera contra la dirigencia que nunca estuvo. La creó un hincha en el blog Taringa y todos lo dieron por cierto. Y, como estaba en Clarín y Ole, muchos otros "periodistas" lo amplificaron.
Faltaron a la primera regla del periodismo: confirmar la noticia y eso sí es una vergüenza. Con eso sí hay que hacer bandera.
Sin olvidarnos de que esos carteles hablan peor de sus creadores que de sus destinatarios.
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sábado, 2 de mayo de 2009
LA FIESTA DE ALGUNOS
La culpa no es del chancho, pero les vino bien como prueba, dice Martín Caparrós en Crítica de la Argentina. Y se mete en una idea que ya hace tiempo tengo: quieren un fútbol sin gente. La dirigencia del fútbol y la tele (mala yunta, pero con ribetes escandalosos en Grondonalandia, es decir, la Argentina y la Confederación Sudamericana), tuvieron una linda prueba.
Gracias a la gripe porcina, ahora llamada A H1N1, los partidos de la liga mexicana se juegan sin público.
El sueño dorado de la dupla AFA-Torneos. Se pueden hacer estadios chicos, aunque no por eso más baratos. Se eliminan los costos de los operativos policiales. Se cobra para verlo por tele, predigerido, con hinchas cada vez menos conocedores y menos críticos y se aumenta la cantidad de abonados.
Negocio CASI redondo. ¿Qué les falta para perfeccionarlo? Dos cosas. Cómo reemplazar la escenografía que aportan los hinchas y, más importante, pasarían a ser inútiles las barras bravas que tan bien les vienen a muchos dirigentes, técnicos y jugadores.
En cuanto resuelvan estos dos pequeños temas, listo el pollo, gracias al cerdo: fútbol sin público.
Y si ocurre, una vez más, la culpa no será del chancho, sino de los que le damos de comer.
Gracias a la gripe porcina, ahora llamada A H1N1, los partidos de la liga mexicana se juegan sin público.
El sueño dorado de la dupla AFA-Torneos. Se pueden hacer estadios chicos, aunque no por eso más baratos. Se eliminan los costos de los operativos policiales. Se cobra para verlo por tele, predigerido, con hinchas cada vez menos conocedores y menos críticos y se aumenta la cantidad de abonados.
Negocio CASI redondo. ¿Qué les falta para perfeccionarlo? Dos cosas. Cómo reemplazar la escenografía que aportan los hinchas y, más importante, pasarían a ser inútiles las barras bravas que tan bien les vienen a muchos dirigentes, técnicos y jugadores.
En cuanto resuelvan estos dos pequeños temas, listo el pollo, gracias al cerdo: fútbol sin público.
Y si ocurre, una vez más, la culpa no será del chancho, sino de los que le damos de comer.
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viernes, 17 de abril de 2009
NÉSTOR, MARCELO Y RICHELIEU
Armand-Jean du Plessis, cardenal-duque de Richelieu, fue un prelado, noble y hombre de estado francés. Nombrado obispo en 1607, entró en la política, convirtiéndose en Secretario de Estado en 1616. Pronto alcanzó un gran poder en la Iglesia Católica y en el Reino de Francia, convirtiéndose en cardenal en 1622 y en el primer ministro del rey Luis XIII en 1624. Permaneció en el cargo hasta su muerte, en 1642.
Alejandro Dumas lo inmortalizó en “Los Tres Mosqueteros”.
¿Y en qué se parece este muchacho a Néstor y Marcelo? En muy poco. En realidad, en una sola cosa: ocupar el poder real. A diferencia de su sucesor, el “Rey Sol”, Luis XIII era un monarca pusilánime que dejó todo el poder en manos del Cardenal.
Hace unos días se anunció que Tinelli se retiraba de San Lorenzo. La última reunión importante para el club se hizo en su productora. El ex Presidente, convertido en poder real, maneja todo desde la residencia de Olivos.
¿Qué diferencia, además de lo obvio, a Richelieu de Néstor y Marcelo? Que tenía un poder, para la época, legítimo.
Los socios del Ciclón eligieron como presidente a Rafael Savino y los argentinos eligieron a Cristina Fernández de Kirchner. Ambos crearon un poder ilegítimo, entregándole las decisiones centrales a gente que no eligió nadie.
Así están el fútbol argentino y la Argentina toda.
Alejandro Dumas lo inmortalizó en “Los Tres Mosqueteros”.
¿Y en qué se parece este muchacho a Néstor y Marcelo? En muy poco. En realidad, en una sola cosa: ocupar el poder real. A diferencia de su sucesor, el “Rey Sol”, Luis XIII era un monarca pusilánime que dejó todo el poder en manos del Cardenal.
Hace unos días se anunció que Tinelli se retiraba de San Lorenzo. La última reunión importante para el club se hizo en su productora. El ex Presidente, convertido en poder real, maneja todo desde la residencia de Olivos.
¿Qué diferencia, además de lo obvio, a Richelieu de Néstor y Marcelo? Que tenía un poder, para la época, legítimo.
Los socios del Ciclón eligieron como presidente a Rafael Savino y los argentinos eligieron a Cristina Fernández de Kirchner. Ambos crearon un poder ilegítimo, entregándole las decisiones centrales a gente que no eligió nadie.
Así están el fútbol argentino y la Argentina toda.
martes, 7 de abril de 2009
TREINTA AÑOS EN TREINTA HECHOS
Se cumplieron treinta años del “grondonato”. El 6 de abril de 1979 Julio Humberto Grondona, presidente de Independiente y fundador de Arsenal de Sarandí asumía como titular de la AFA.
Muchos hechos relevantes se dieron en estas tres décadas del fútbol argentino. Con sus más y sus menos. Quiero tomar sólo treinta como ejemplo.
(+) Que una misma persona haya sido electa y reelecta durante tanto tiempo. Eso habla de coherencia y decisiones positivas.
(-) Que una misma persona haya sido electa y reelecta durante tanto tiempo. Eso habla de actitudes camaleónicas, inconsecuencias y enjuagues.
(-) El paternalismo y, por qué no, autoritarismo, aceptado con mansedumbre por el resto de la dirigencia.
(-) El toma y daca para tener “contentos” a los dirigentes de los clubes y asegurarse de que levantaran la mano cada vez que era necesario.
(-) Las prebendas tales como cientos de viajes a los mundiales para esos dirigentes y sus acompañantes, pagados por la AFA, también para asegurarse las sucesivas reelecciones.
(-) El manejo de los árbitros.
(+) Haber logrado un puesto de máxima responsabilidad en la FIFA.
(-) ¿Le sirvió de algo al fútbol argentino como un todo ese puesto de Grondona en la FIFA?
(+) La época en la que Grondona era presidente de la AFA.
(-) La época en la que Grondona, por ser vicepresidente de la FIFA dejó de ser presidente de la AFA, pasando a dirigirla a control remoto.
(+) El ciclo de Pekerman al frente de los juveniles, pródigo en títulos.
(-) Que el ciclo de Pekerman al frente de los juveniles no produjera jugadores de reemplazo para el equipo mayor.
(+) Que equipos chicos hayan salido campeones como nunca antes.
(+) Que equipos grandes se fueran al descenso.
(-) La introducción de los promedios para que nunca más un grande descendiera.
(+) Haber elegido a Bilardo y haberlo sostenido en sus peores momentos hasta la coronación en México ’86.
(-) El zigzagueante camino para elegir a los sucesores de Bilardo: Basile, Passarella, Bielsa, la renovación de Bielsa, Pekerman, otra vez Basile, Maradona.
(-) El escandaloso contrato con Torneos y Competencias y sus sucesivas renovaciones, como ejemplo más rampante de los cientos de oscuros contratos celebrados en todos los rubros.
(-) El dinero derrochado (por ser suave) en todos los rubros por no haber llamado a licitación para los distintos ítems: televisación, viajes, etc.
(-) La nula disposición a enfrentar en serio el grave problema de la violencia del fútbol.
(-) El manejo de y con periodistas y medios “amigos”.
(-) El rechazo a cualquier tipo de crítica, bien o mal intencionada.
(-) El mando directo, aunque se lo niegue, del Tribunal que da Pena, oficialmente llamado Tribunal de Disciplina Deportiva.
(+) Haber conseguido la influencia que tiene en la Confederación Sudamericana.
(-) El manejo de esa Confederación a través de su socio Eduardo Deluca, aportándole la misma falta de transparencia y los mismos vicios que tiene la AFA.
(-) La vulneración de los Estatutos y Reglamentos de la AFA cuando servía a sus fines.
(+) La AFA rica.
(-) Los clubes pobres.
(-) El entorno, integrado por gente cuyo único mérito es ser amigo del “Jefe”.
(-) Como toda persona que se cree inmortal, no tener a nadie capacitado para sucederlo.
Muchos hechos relevantes se dieron en estas tres décadas del fútbol argentino. Con sus más y sus menos. Quiero tomar sólo treinta como ejemplo.
(+) Que una misma persona haya sido electa y reelecta durante tanto tiempo. Eso habla de coherencia y decisiones positivas.
(-) Que una misma persona haya sido electa y reelecta durante tanto tiempo. Eso habla de actitudes camaleónicas, inconsecuencias y enjuagues.
(-) El paternalismo y, por qué no, autoritarismo, aceptado con mansedumbre por el resto de la dirigencia.
(-) El toma y daca para tener “contentos” a los dirigentes de los clubes y asegurarse de que levantaran la mano cada vez que era necesario.
(-) Las prebendas tales como cientos de viajes a los mundiales para esos dirigentes y sus acompañantes, pagados por la AFA, también para asegurarse las sucesivas reelecciones.
(-) El manejo de los árbitros.
(+) Haber logrado un puesto de máxima responsabilidad en la FIFA.
(-) ¿Le sirvió de algo al fútbol argentino como un todo ese puesto de Grondona en la FIFA?
(+) La época en la que Grondona era presidente de la AFA.
(-) La época en la que Grondona, por ser vicepresidente de la FIFA dejó de ser presidente de la AFA, pasando a dirigirla a control remoto.
(+) El ciclo de Pekerman al frente de los juveniles, pródigo en títulos.
(-) Que el ciclo de Pekerman al frente de los juveniles no produjera jugadores de reemplazo para el equipo mayor.
(+) Que equipos chicos hayan salido campeones como nunca antes.
(+) Que equipos grandes se fueran al descenso.
(-) La introducción de los promedios para que nunca más un grande descendiera.
(+) Haber elegido a Bilardo y haberlo sostenido en sus peores momentos hasta la coronación en México ’86.
(-) El zigzagueante camino para elegir a los sucesores de Bilardo: Basile, Passarella, Bielsa, la renovación de Bielsa, Pekerman, otra vez Basile, Maradona.
(-) El escandaloso contrato con Torneos y Competencias y sus sucesivas renovaciones, como ejemplo más rampante de los cientos de oscuros contratos celebrados en todos los rubros.
(-) El dinero derrochado (por ser suave) en todos los rubros por no haber llamado a licitación para los distintos ítems: televisación, viajes, etc.
(-) La nula disposición a enfrentar en serio el grave problema de la violencia del fútbol.
(-) El manejo de y con periodistas y medios “amigos”.
(-) El rechazo a cualquier tipo de crítica, bien o mal intencionada.
(-) El mando directo, aunque se lo niegue, del Tribunal que da Pena, oficialmente llamado Tribunal de Disciplina Deportiva.
(+) Haber conseguido la influencia que tiene en la Confederación Sudamericana.
(-) El manejo de esa Confederación a través de su socio Eduardo Deluca, aportándole la misma falta de transparencia y los mismos vicios que tiene la AFA.
(-) La vulneración de los Estatutos y Reglamentos de la AFA cuando servía a sus fines.
(+) La AFA rica.
(-) Los clubes pobres.
(-) El entorno, integrado por gente cuyo único mérito es ser amigo del “Jefe”.
(-) Como toda persona que se cree inmortal, no tener a nadie capacitado para sucederlo.
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jueves, 2 de abril de 2009
LA ALTURA DE LA SELECCIÓN
La Argentina jugó mal como nunca y perdió como nunca.
Creo que ese es el primer punto para intentar pararse ante el histórico 1-6 propinado por Bolivia.
El otro es el recurrente tema de la altura. Todos opinan sobre él, aunque la mayoría no subió ni siquiera una escalera. Muchas veces selecciones argentinas jugaron en La Paz. Les fue bien, mal o más o menos. Nunca pasó algo como lo de ayer.
La altura tiene sobre los organismos no acostumbrados a ella una incidencia física innegable. Y no es siempre igual, aún para la misma persona. También influye la época del año, el clima específico de ese día y muchos otros factores.
Pero también hay un factor psicológico importantísimo. Además de jugar en la altura hay que prepararse también mentalmente para hacerlo. Y los mensajes de los sucesivos técnicos argentinos, aún contrapuestos, han influido de manera negativa en los distintos planteles.
El terror que le tenía Passarella se lo transmitió a sus jugadores y así nos fue. Bielsa lo minimizó. Maradona, casi por cuestiones ideológicas, lo negó redondamente. Había jugado un ratito un partido con el presidente boliviano Evo Morales en protesta por la decisión (luego revista) de la FIFA de prohibir disputar encuentros en La Paz. Y está muy bien. Bolivia juega donde siempre y así debe ser. Pero de eso Diego extrapoló que la cosa era lineal y que se podía actuar como al nivel del mar. Así le fue ayer a la Argentina.
Pero no nos cebemos. Hay que extraer lecciones, corregir errores y seguir adelante con la vista puesta en ganar la final de 2010.
Creo que ese es el primer punto para intentar pararse ante el histórico 1-6 propinado por Bolivia.
El otro es el recurrente tema de la altura. Todos opinan sobre él, aunque la mayoría no subió ni siquiera una escalera. Muchas veces selecciones argentinas jugaron en La Paz. Les fue bien, mal o más o menos. Nunca pasó algo como lo de ayer.
La altura tiene sobre los organismos no acostumbrados a ella una incidencia física innegable. Y no es siempre igual, aún para la misma persona. También influye la época del año, el clima específico de ese día y muchos otros factores.
Pero también hay un factor psicológico importantísimo. Además de jugar en la altura hay que prepararse también mentalmente para hacerlo. Y los mensajes de los sucesivos técnicos argentinos, aún contrapuestos, han influido de manera negativa en los distintos planteles.
El terror que le tenía Passarella se lo transmitió a sus jugadores y así nos fue. Bielsa lo minimizó. Maradona, casi por cuestiones ideológicas, lo negó redondamente. Había jugado un ratito un partido con el presidente boliviano Evo Morales en protesta por la decisión (luego revista) de la FIFA de prohibir disputar encuentros en La Paz. Y está muy bien. Bolivia juega donde siempre y así debe ser. Pero de eso Diego extrapoló que la cosa era lineal y que se podía actuar como al nivel del mar. Así le fue ayer a la Argentina.
Pero no nos cebemos. Hay que extraer lecciones, corregir errores y seguir adelante con la vista puesta en ganar la final de 2010.
miércoles, 1 de abril de 2009
¿QUE MURIÓ QUIÉN?
Creo que es la pregunta que se hacen muchos menores de 30 para quienes Raúl Alfonsín es sólo un nombre. Y ara algunos ni siquiera eso.
Alfonsín trajo por primera vez la hiperinflación a la Argentina, nos engañó con el "¡Felices Pascuas, la casa está en orden!", acordó las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, transó con Menem para modificar la Cosntitución cuyo preámbulo había recitado para llegar a la Presidencia, se rodeó de ineptos e impresentables, y armó la Alianza y contribuyó a su caída.
Pero Raúl Ricardo Alfonsín fue mucho más que eso. Fue el primer presidente de la democracia recuperada. Y hoy, a 25 años vista, su figura de honesto y demócrata se agiganta. Por suerte eso ocurrió antes de su muerte, como para recibir en vida más de un merecido homenaje.
El paso del tiempo le hizo justicia. Por mérito propio y porque ninguno de sus sucesores le llegó a la suela de los zapatos.
Por el histórico Juicio a las Juntas. Porque se opuso duramente a la dictadura y defendió a los perseguidos por ella en épocas en las que entrañaba riesgo de vida. No necesitó inventarse un inexistente pasado de luchador. Lo fue. Mientras Menem lloraba en su cómoda prisión, De la Rúa no aparecía, Duhalde se refugiaba en su inmobiliaria y Kirchner hacía fortuna embargando a los infortunados deudores de la 1050.
Por eso y por mucho más, a la hora de su muerte no cabe otra cosa que la paradoja de gritar: "¡Salud, Alfonsín!".
Alfonsín trajo por primera vez la hiperinflación a la Argentina, nos engañó con el "¡Felices Pascuas, la casa está en orden!", acordó las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, transó con Menem para modificar la Cosntitución cuyo preámbulo había recitado para llegar a la Presidencia, se rodeó de ineptos e impresentables, y armó la Alianza y contribuyó a su caída.
Pero Raúl Ricardo Alfonsín fue mucho más que eso. Fue el primer presidente de la democracia recuperada. Y hoy, a 25 años vista, su figura de honesto y demócrata se agiganta. Por suerte eso ocurrió antes de su muerte, como para recibir en vida más de un merecido homenaje.
El paso del tiempo le hizo justicia. Por mérito propio y porque ninguno de sus sucesores le llegó a la suela de los zapatos.
Por el histórico Juicio a las Juntas. Porque se opuso duramente a la dictadura y defendió a los perseguidos por ella en épocas en las que entrañaba riesgo de vida. No necesitó inventarse un inexistente pasado de luchador. Lo fue. Mientras Menem lloraba en su cómoda prisión, De la Rúa no aparecía, Duhalde se refugiaba en su inmobiliaria y Kirchner hacía fortuna embargando a los infortunados deudores de la 1050.
Por eso y por mucho más, a la hora de su muerte no cabe otra cosa que la paradoja de gritar: "¡Salud, Alfonsín!".
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