Muchos cuestionamos en su momento la designación de Diego como técnico de la Selección. El tiempo nos fue dando la razón. Pero no el Mundial. Y en esta hora de derrota, antes de que salgan los que opinan con la chapa puesta a decir “¿Vieron, vieron?”, quiero reconocer el crecimiento que tuvo Maradona como DT. No es ni será Rinus Michels. Pero supo cambiar, tener planes alternativos de los que, por ejemplo, como en 2002, volvió a prescindir Bielsa.
Pero no podemos pedirle a quien es ante todo un gran motivador, que sea Michels o Bilardo. Claro que cometió errores. Uno, en la conferencia de prensa de ayer, cuando dijo “No nos comamos el 4 a 1: Alemania supo aprovechar lo que Inglaterra le dejó hacer”. Pues bien, la Argentina lo dejó hacer. Maradona propuso un partido sin mediocampo y así le fue. Se jugó como siempre. Con la misma falta de presencia en el medio y en la defensa que en los otros partidos. Pero el rival era Alemania. Y así nos fue. Con Khedira y Schweinsteiger ganándole a Mascherano y con una marca espantosa y un quedo del arquero en el primer gol. Loew le ganó claramente su partido a Maradona.
Un 0-4 que duele. Pero duele mucho más la larga serie. Ahora la culpa será de Maradona, de su cuerpo técnico y del plantel.
¿Y Grondona? Nunca aparece en las fotos de la derrota. Y es El Gran Responsable. Si se atribuía méritos cuando las cosas iban bien, es necesario que admita su larga serie de fracasos. Debe terminar su ciclo. El problema es que temo que lo que siga sea un grondonismo sin Grondona, lo que sería mucho peor.
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sábado, 3 de julio de 2010
jueves, 2 de abril de 2009
LA ALTURA DE LA SELECCIÓN
La Argentina jugó mal como nunca y perdió como nunca.
Creo que ese es el primer punto para intentar pararse ante el histórico 1-6 propinado por Bolivia.
El otro es el recurrente tema de la altura. Todos opinan sobre él, aunque la mayoría no subió ni siquiera una escalera. Muchas veces selecciones argentinas jugaron en La Paz. Les fue bien, mal o más o menos. Nunca pasó algo como lo de ayer.
La altura tiene sobre los organismos no acostumbrados a ella una incidencia física innegable. Y no es siempre igual, aún para la misma persona. También influye la época del año, el clima específico de ese día y muchos otros factores.
Pero también hay un factor psicológico importantísimo. Además de jugar en la altura hay que prepararse también mentalmente para hacerlo. Y los mensajes de los sucesivos técnicos argentinos, aún contrapuestos, han influido de manera negativa en los distintos planteles.
El terror que le tenía Passarella se lo transmitió a sus jugadores y así nos fue. Bielsa lo minimizó. Maradona, casi por cuestiones ideológicas, lo negó redondamente. Había jugado un ratito un partido con el presidente boliviano Evo Morales en protesta por la decisión (luego revista) de la FIFA de prohibir disputar encuentros en La Paz. Y está muy bien. Bolivia juega donde siempre y así debe ser. Pero de eso Diego extrapoló que la cosa era lineal y que se podía actuar como al nivel del mar. Así le fue ayer a la Argentina.
Pero no nos cebemos. Hay que extraer lecciones, corregir errores y seguir adelante con la vista puesta en ganar la final de 2010.
Creo que ese es el primer punto para intentar pararse ante el histórico 1-6 propinado por Bolivia.
El otro es el recurrente tema de la altura. Todos opinan sobre él, aunque la mayoría no subió ni siquiera una escalera. Muchas veces selecciones argentinas jugaron en La Paz. Les fue bien, mal o más o menos. Nunca pasó algo como lo de ayer.
La altura tiene sobre los organismos no acostumbrados a ella una incidencia física innegable. Y no es siempre igual, aún para la misma persona. También influye la época del año, el clima específico de ese día y muchos otros factores.
Pero también hay un factor psicológico importantísimo. Además de jugar en la altura hay que prepararse también mentalmente para hacerlo. Y los mensajes de los sucesivos técnicos argentinos, aún contrapuestos, han influido de manera negativa en los distintos planteles.
El terror que le tenía Passarella se lo transmitió a sus jugadores y así nos fue. Bielsa lo minimizó. Maradona, casi por cuestiones ideológicas, lo negó redondamente. Había jugado un ratito un partido con el presidente boliviano Evo Morales en protesta por la decisión (luego revista) de la FIFA de prohibir disputar encuentros en La Paz. Y está muy bien. Bolivia juega donde siempre y así debe ser. Pero de eso Diego extrapoló que la cosa era lineal y que se podía actuar como al nivel del mar. Así le fue ayer a la Argentina.
Pero no nos cebemos. Hay que extraer lecciones, corregir errores y seguir adelante con la vista puesta en ganar la final de 2010.
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