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lunes, 6 de agosto de 2012
ME DEFRAUDASTE, VÍCTOR HUGO
Vos, que siempre me decís que soy de derecha aunque sepas que no es así, me defraudaste.
El domingo 29, cuando vi a Lanata pensé: “por fin voy a tener un amigo cómplice de una dictadura”. Las pruebas eran irrefutables. No sólo jugaste dos veces al fútbol en un batallón del ejército uruguayo, sino que, al cabo de uno de ellos, despediste a un alto jerarca del régimen.
Nótese lo importante que era el tipo: un Mayor al que mandaban a la India. ¡La India! Hoy es un país importantísimo, pero hace 35 años mandarte allá era casi un castigo.
Bueno, pero al menos era un Mayor. Fui a buscar la cadena de mandos y me encuentro con que ese rango viene debajo del Teniente General. Y del General de División, General de Brigada, Coronel y Teniente Coronel.
Che, pero leyendo esto me doy cuenta de que un Mayor es un 4 de copas.
¿Entonces no fuiste compinche de la dictadura uruguaya? ¿Así que los servicios de inteligencia te espiaban? Y encima te consideraban un tipo “peligroso” para ellos.
Ergo, te hicieron una guachada al estilo “6, 7, 8”: dos fotos, un título e incineran a cualquiera.
¡La puta! Tengo amigos de todos los colores ideológicos, pero ninguno cómplice de una dictadura. Me defraudaste, Víctor Hugo.
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jueves, 8 de marzo de 2012
La sanata de "volver a Boedo"
Hoy, a propósito de la marcha de hinchas de San Lorenzo para “volver a Boedo” y la emoción que eso generó en muchos colegas, escribí una serie de tuits que, como tales, quedaron desperdigados. Aquí va todo junto.
Se dice que “hay que compensar a San Lorenzo” porque fue “obligado” a vender los terrenos de su estadio de Avenida La Plata porque la dictadura quería poner ahí un supermercado.
¿O sea que cualquier cosa hecha en esa época no es valida? Ya voy a reclamar un departamento que vendieron mis viejos en 1978.
Acabemos con la excusa de la dictadura. En esa época Independiente florecía y en los últimos diez años lo fundieron.
Antes de que me salte alguien: detesto todas las dictaduras y fue terrible la última que padecimos. Pero no puede ser una coartada. ¿O se ensañó con San Lorenzo? De ese club era el coronel que presidía el Colegio de Árbitros. No me jodan. ¿Avenida La Plata al 1700? ¿No creen que había cien lugares más comerciales? Y Abdo les da manija con un equipo a punto de descender.
Los amigos Alejandro Wall y Juan Cruz Sanz, ambos hinchas de Racing, se prendieron en el tema.
¿Cuántas veces se habló de los problemas que generaban las dos canchas del centro de Avellaneda? Pero eran preexistentes a las casas que las circundan.
Hace 50 años, Arsenal hizo su estadio casi sobre un pantano. "Del otro lado de la vía" no había nada. Cuando debió remodelarlo hace 10, ya no podía agrandarla porque estaba rodeada por edificaciones.
¿Alguno de los hinchas de San Lorenzo que hoy se movilizan se puso a pensar en esas cosas? No. Porque son hinchas. Como algunos dirigentes. Otros manipulan. Que se hagan cargo también los socios de haber votado a Miele, Savino y Abdo que no tiene la más puta idea de cómo manejar un club.
Se dice que “hay que compensar a San Lorenzo” porque fue “obligado” a vender los terrenos de su estadio de Avenida La Plata porque la dictadura quería poner ahí un supermercado.
¿O sea que cualquier cosa hecha en esa época no es valida? Ya voy a reclamar un departamento que vendieron mis viejos en 1978.
Acabemos con la excusa de la dictadura. En esa época Independiente florecía y en los últimos diez años lo fundieron.
Antes de que me salte alguien: detesto todas las dictaduras y fue terrible la última que padecimos. Pero no puede ser una coartada. ¿O se ensañó con San Lorenzo? De ese club era el coronel que presidía el Colegio de Árbitros. No me jodan. ¿Avenida La Plata al 1700? ¿No creen que había cien lugares más comerciales? Y Abdo les da manija con un equipo a punto de descender.
Los amigos Alejandro Wall y Juan Cruz Sanz, ambos hinchas de Racing, se prendieron en el tema.
¿Cuántas veces se habló de los problemas que generaban las dos canchas del centro de Avellaneda? Pero eran preexistentes a las casas que las circundan.
Hace 50 años, Arsenal hizo su estadio casi sobre un pantano. "Del otro lado de la vía" no había nada. Cuando debió remodelarlo hace 10, ya no podía agrandarla porque estaba rodeada por edificaciones.
¿Alguno de los hinchas de San Lorenzo que hoy se movilizan se puso a pensar en esas cosas? No. Porque son hinchas. Como algunos dirigentes. Otros manipulan. Que se hagan cargo también los socios de haber votado a Miele, Savino y Abdo que no tiene la más puta idea de cómo manejar un club.
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domingo, 15 de mayo de 2011
ACERCARSE DEMASIADO AL SOL
Hoy los diarios publican una solicitada firmada por 99 clubes afiliados de manera directa o indirecta a la AFA, haciendo una defensa de Grondona ante su presunta cercanía con los jerarcas de la dictadura. Por allí circulan fotos que lo muestran reunido con Videla. También las hay de muchísima gente (el propio Ernesto Sábato) fuera de toda sospecha de connivencia.
Quien sostenga que esas imágenes convierten a “Don Julio” en algo así como un represor, no es más que un estúpido. Menotti, por ejemplo, tenía más relación con los militares y eso no implica que los jugadores del ’78 fuesen torturadores o tiraran detenidos al mar.
Pero no me vengan a contar una historia de Papá Noel, señores de la AFA, que el SEÑOR DE LA AFA no es precisamente un anciano del Polo Norte. Aunque sí les reconozco –ustedes lo saben sobradamente- que reparte muchos regalos. A tal punto que, con el correr de los años se ha convertido en un próspero traficante de favores.
No voy a mencionar aquí los negocios y negociados que han podido realizar los amigos de Grondona. De eso hablé cientos de veces. Hoy se trata de otro tema, las relaciones con el poder.
En una nota sobre las internas de la AMIA publicada el 3 de abril en “La Nación”, el colega Jaime Rosemberg recuerda la frase que desde hace innumerables años repiten los rabinos a quienes se casan según la ley judía: "la relación que deben tener entre ustedes se asemeja a la que los seres humanos tienen con el fuego. No conviene estar demasiado cerca, porque eso implicaría quemarse, pero tampoco demasiado lejos, porque la lejanía lleva a morirse de frío". El periodista agrega que ese mismo consejo se extiende a la relación que cada comunidad judía debe tener con los poderes de turno.
Y cuando hablamos de poderes, hay que recordar que en la Argentina, el fútbol es una cuestión de Estado. Lo fue para Roca, para Perón, para la última dictadura con el Mundial ’78, para los funcionarios de Alfonsín que querían echar a Bilardo y lo es para el actual gobierno en su pelea con el Grupo Clarín.
Eso Grondona lo entendió muy claro. Si bien no era el preferido de Lacoste para presidir la AFA, supo maniobrar muy bien con el marino. Al tal punto que, vuelta la democracia, cuando se planteó que un tipo de esa calaña no podía seguir siendo representante en la FIFA, Grondona defendió la postura de Lacoste, lo que le granjeó la confianza de alguien mucho más importante en su vida: el capo de la FIFA, el ex waterpolista João Havelange. A partir de allí fueron como Batman y Robin. Cuando Batman se retiró, Robin no pretendió sucederlo. Siguió siendo segundo, pero convertido en un hacedor de primeros. Su poder se extendió a tal punto que él mismo se denominó “Vicepresidente del Mundo”.
Pese a su defensa de Lacoste, en la primavera democrática argentina, el hombre que todavía era de Sarandí desempolvó su boina blanca (“fui radical toda la vida, militando junto a Herminio Sande”). Claro que, cuando cambiaron los vientos, eso no le impidió apoyar la “Plaza del Sí” que Neustadt le ofrendó a Menem. Su acuerdo con Torneos y Competencias comenzó en 1985, pero en los privatistas años ’90 se amplió a Clarín y el fútbol codificado. También tuvo relación con el menemato. Hasta que fue pieza fundamental para que el kirchnerismo le quitara al Grupo Clarín la televisación del fútbol. En el anuncio, compartió cámaras con la Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Siempre supo acomodarse. Hasta geográficamente. Abandonó su Sarandí natal por Puerto Madero, aunque es casi un habitante más de Zúrich.
En resumen. No se puede considerar a Grondona un elemento de la dictadura. Mantuvo y aceitó sus relaciones con todos los poderes de turno. Pero de los capos de las corporaciones es el único que se mantiene desde esa época. Y sin ninguna autocrítica, como sí hicieron la Iglesia, las Fuerzas Armadas, los medios de comunicación y hasta los sindicatos.
Quien sostenga que esas imágenes convierten a “Don Julio” en algo así como un represor, no es más que un estúpido. Menotti, por ejemplo, tenía más relación con los militares y eso no implica que los jugadores del ’78 fuesen torturadores o tiraran detenidos al mar.
Pero no me vengan a contar una historia de Papá Noel, señores de la AFA, que el SEÑOR DE LA AFA no es precisamente un anciano del Polo Norte. Aunque sí les reconozco –ustedes lo saben sobradamente- que reparte muchos regalos. A tal punto que, con el correr de los años se ha convertido en un próspero traficante de favores.
No voy a mencionar aquí los negocios y negociados que han podido realizar los amigos de Grondona. De eso hablé cientos de veces. Hoy se trata de otro tema, las relaciones con el poder.
En una nota sobre las internas de la AMIA publicada el 3 de abril en “La Nación”, el colega Jaime Rosemberg recuerda la frase que desde hace innumerables años repiten los rabinos a quienes se casan según la ley judía: "la relación que deben tener entre ustedes se asemeja a la que los seres humanos tienen con el fuego. No conviene estar demasiado cerca, porque eso implicaría quemarse, pero tampoco demasiado lejos, porque la lejanía lleva a morirse de frío". El periodista agrega que ese mismo consejo se extiende a la relación que cada comunidad judía debe tener con los poderes de turno.
Y cuando hablamos de poderes, hay que recordar que en la Argentina, el fútbol es una cuestión de Estado. Lo fue para Roca, para Perón, para la última dictadura con el Mundial ’78, para los funcionarios de Alfonsín que querían echar a Bilardo y lo es para el actual gobierno en su pelea con el Grupo Clarín.
Eso Grondona lo entendió muy claro. Si bien no era el preferido de Lacoste para presidir la AFA, supo maniobrar muy bien con el marino. Al tal punto que, vuelta la democracia, cuando se planteó que un tipo de esa calaña no podía seguir siendo representante en la FIFA, Grondona defendió la postura de Lacoste, lo que le granjeó la confianza de alguien mucho más importante en su vida: el capo de la FIFA, el ex waterpolista João Havelange. A partir de allí fueron como Batman y Robin. Cuando Batman se retiró, Robin no pretendió sucederlo. Siguió siendo segundo, pero convertido en un hacedor de primeros. Su poder se extendió a tal punto que él mismo se denominó “Vicepresidente del Mundo”.
Pese a su defensa de Lacoste, en la primavera democrática argentina, el hombre que todavía era de Sarandí desempolvó su boina blanca (“fui radical toda la vida, militando junto a Herminio Sande”). Claro que, cuando cambiaron los vientos, eso no le impidió apoyar la “Plaza del Sí” que Neustadt le ofrendó a Menem. Su acuerdo con Torneos y Competencias comenzó en 1985, pero en los privatistas años ’90 se amplió a Clarín y el fútbol codificado. También tuvo relación con el menemato. Hasta que fue pieza fundamental para que el kirchnerismo le quitara al Grupo Clarín la televisación del fútbol. En el anuncio, compartió cámaras con la Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Siempre supo acomodarse. Hasta geográficamente. Abandonó su Sarandí natal por Puerto Madero, aunque es casi un habitante más de Zúrich.
En resumen. No se puede considerar a Grondona un elemento de la dictadura. Mantuvo y aceitó sus relaciones con todos los poderes de turno. Pero de los capos de las corporaciones es el único que se mantiene desde esa época. Y sin ninguna autocrítica, como sí hicieron la Iglesia, las Fuerzas Armadas, los medios de comunicación y hasta los sindicatos.
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sábado, 27 de febrero de 2010
LA MUERTE DE UN DELINCUENTE COMÚN
En la tarde del 23 de febrero murió en Cuba un delincuente común: Orlando Zapata Tamayo.
Ello ocurrió tras una huelga de hambre de más de 80 días de duración.
¿Por qué digo que es un delincuente común? Porque eso sostiene el régimen de La Habana, ya que no reconoce los estándares internacionales de “presos políticos” ni “prisioneros de conciencia”.
Un par de días después escuché en el programa de Víctor Hugo a un “periodista” cubano que vive en la Argentina, defendiendo todo lo actuado en el caso por la dictadura castrista y catalogándolo así, como “delincuente común”.
¿Por qué pongo entre comillas la palabra periodista? Porque aquí y en todas las democracias discutimos cuál es el papel de los que ejercemos este oficio. ¿Cuáles son los límites y márgenes de libertad que tenemos, según para quién trabajemos? Aún con gente valiosa y repudiable en uno y otro lado, con distintos valores éticos individuales, ¿Algún periodista de ATC criticará al gobierno (éste o cualquier otro)? ¿Algún periodista de Clarín hablará de los negociados del Grupo? Y no estamos hablando de un gobierno represivo ni de un grupo de la mafia. ¿Cómo podría criticar al gobierno quien trabaja de “periodista” en un sistema totalitario? Porque ya no se trata de “no morder la mano que te da de comer”. En Cuba, como en cualquier país totalitarios. Hay una sola “mano que da de comer”. No puedo decidir renunciar al periodismo por cuestiones de conciencia y ponerme una heladería. La Santísima Trinidad Estado-Gobierno-Partido (son tres, pero es uno) no me lo permitiría. Y eso sin contar con las intimidaciones, abusos y violencia de un estado policial. Por eso quien trabaje para los medios oficiales cubanos no puede ser periodista, sino sólo propagandista.
Como todo propagandista, este “periodista” pretende cambiar el eje de la discusión, que es y será que un disidente (disidente, no expatriado, no terrorista) murió al cabo de una huelga de hambre en protesta por las condiciones carcelarias en la isla, torturas incluidas.
Su condición de “prisionero de conciencia” era reconocida, entre otras muchas organizaciones de derechos humanos, por Amnistía Internacional. Los que la Junta argentina sostenía que eran un instrumento del “marxismo internacional”. Los asesinos se dan la mano. Y se cuidan las espaldas, como ambas dictaduras hacían por aquellos años en la ONU.
El verdadero “delito” de Orlando Zapata Tamayo oponerse en forma pacífica a su gobierno. Permanecía encarcelado desde el 20 de marzo de 2003, cuando, aprovechando que los medios del mundo estaban copados por la invasión de Estados Unidos a Irak, Castro lanzó una oleada represiva, conocida como la “Primavera Negra”. Periodistas y poetas que ni siquiera eran “contrarrevolucionarios”, sino que pedían algunos cambios dentro del sistema, fueron arrojados a las terribles cárceles del régimen.
Fue enjuiciado el 18 de mayo de 2004 y condenado a 3 años de prisión por “desprecio a la figura de Fidel Castro”, “desorden público” y “resistencia”. En noviembre de 2005 le fueron impuestos otros 15 años de prisión por “desacato” y “resistencia” en el centro penitenciario. En mayo de 2006 fue enjuiciado de nuevo por los mismos cargos y condenado a una pena adicional de siete años. Amnistía Internacional estimó en 2007 que Zapata Tamayo cumplía ya una pena a 25 años y 6 meses de cárcel.
Veamos como, en línea con este “periodista”, cuenta el terrible historial delictivo de Zapata Tamayo un “periodista del Granma, el diario del Estado-Partido-Gobierno cubano, que incluye "lesiones menos graves" (2000), "estafa" (2000), "lesiones y tenencia de arma blanca", "alteración del orden" y "desórdenes públicos" (2002), entre otras causas en nada vinculadas a la política, fue liberado bajo fianza el 9 de marzo del 2003 y volvió a delinquir el 20 del propio mes”
.
Ese 20 fue, precisamente, el día que lo arrestaron por ayunar con otros disidentes en el marco de la “Primavera Negra”. Y, aunque fuera cierto lo de “estafa” y “lesiones”, hay que evitar que un preso muera de esta forma. Y sí, además, era un prisionero político.
Hay una larga historia mundial de huelgas de hambre por parte de presos políticos. Traigo dos a colación. Uno fue Bobby Sands, miembro del IRA Provisional, la rama más sangrienta del Ejército Republicano Irlandés. Margaret Thatcher, empeñada en consolidar su imagen de “Dama de Hierro”, no hizo nada para evitar su muerte en 1981.
Casi veinte años después, en la argentina, De la Rúa conmutó penas a los integrantes del Movimiento “Todos por la Patria” que habían atacado el regimiento de La Tablada. Ante ello, Gorriarán Merlo levantó su ayuno.
Me queda un punto de los tratados por este “periodista”. Según él, los grupos de la disidencia interna cubana recibieron fondos de la Oficina de intereses de los Estados Unidos en La Habana. Pregunto ¿cuánto dinero han recibido de otros países las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo para ayudarlas en su lucha heroica?
¿Por qué en un caso está bien y en otro está mal? No puede haber un doble estándar.
Para finalizar. Me da vergüenza el silencio que este caso generó en los grupos que hablan de derechos humanos sólo hacia un lado. Una vida humana es una vida humana. Aquí, en Cuba o en Myanmar.
No pretendo nada de los Kirchner a quienes nunca les interesó el tema “derechos humanos” y sólo se prendieron a él, de manera oportunista, cuando llegaron a la Rosada. Nada pretendo de Hebe de Bonafini, porque, sin ser médico, tengo claro que su mente tiene problemas. Cosa más que entendible en quien sufrió lo que ella sufrió. Y ya no pretendo nada de Estela de Carlotto, tan respetable ella, hasta que fue cooptada por este gobierno. Si no se levantó y se fue ofendida de Olivos cuando la Presidente comparó el “secuestro de los goles” que hacía Fútbol de Primera con las desapariciones forzadas de personas durante la dictadura, es que a la buena de Estela ya la hemos perdido.
Ello ocurrió tras una huelga de hambre de más de 80 días de duración.
¿Por qué digo que es un delincuente común? Porque eso sostiene el régimen de La Habana, ya que no reconoce los estándares internacionales de “presos políticos” ni “prisioneros de conciencia”.
Un par de días después escuché en el programa de Víctor Hugo a un “periodista” cubano que vive en la Argentina, defendiendo todo lo actuado en el caso por la dictadura castrista y catalogándolo así, como “delincuente común”.
¿Por qué pongo entre comillas la palabra periodista? Porque aquí y en todas las democracias discutimos cuál es el papel de los que ejercemos este oficio. ¿Cuáles son los límites y márgenes de libertad que tenemos, según para quién trabajemos? Aún con gente valiosa y repudiable en uno y otro lado, con distintos valores éticos individuales, ¿Algún periodista de ATC criticará al gobierno (éste o cualquier otro)? ¿Algún periodista de Clarín hablará de los negociados del Grupo? Y no estamos hablando de un gobierno represivo ni de un grupo de la mafia. ¿Cómo podría criticar al gobierno quien trabaja de “periodista” en un sistema totalitario? Porque ya no se trata de “no morder la mano que te da de comer”. En Cuba, como en cualquier país totalitarios. Hay una sola “mano que da de comer”. No puedo decidir renunciar al periodismo por cuestiones de conciencia y ponerme una heladería. La Santísima Trinidad Estado-Gobierno-Partido (son tres, pero es uno) no me lo permitiría. Y eso sin contar con las intimidaciones, abusos y violencia de un estado policial. Por eso quien trabaje para los medios oficiales cubanos no puede ser periodista, sino sólo propagandista.
Como todo propagandista, este “periodista” pretende cambiar el eje de la discusión, que es y será que un disidente (disidente, no expatriado, no terrorista) murió al cabo de una huelga de hambre en protesta por las condiciones carcelarias en la isla, torturas incluidas.
Su condición de “prisionero de conciencia” era reconocida, entre otras muchas organizaciones de derechos humanos, por Amnistía Internacional. Los que la Junta argentina sostenía que eran un instrumento del “marxismo internacional”. Los asesinos se dan la mano. Y se cuidan las espaldas, como ambas dictaduras hacían por aquellos años en la ONU.
El verdadero “delito” de Orlando Zapata Tamayo oponerse en forma pacífica a su gobierno. Permanecía encarcelado desde el 20 de marzo de 2003, cuando, aprovechando que los medios del mundo estaban copados por la invasión de Estados Unidos a Irak, Castro lanzó una oleada represiva, conocida como la “Primavera Negra”. Periodistas y poetas que ni siquiera eran “contrarrevolucionarios”, sino que pedían algunos cambios dentro del sistema, fueron arrojados a las terribles cárceles del régimen.
Fue enjuiciado el 18 de mayo de 2004 y condenado a 3 años de prisión por “desprecio a la figura de Fidel Castro”, “desorden público” y “resistencia”. En noviembre de 2005 le fueron impuestos otros 15 años de prisión por “desacato” y “resistencia” en el centro penitenciario. En mayo de 2006 fue enjuiciado de nuevo por los mismos cargos y condenado a una pena adicional de siete años. Amnistía Internacional estimó en 2007 que Zapata Tamayo cumplía ya una pena a 25 años y 6 meses de cárcel.
Veamos como, en línea con este “periodista”, cuenta el terrible historial delictivo de Zapata Tamayo un “periodista del Granma, el diario del Estado-Partido-Gobierno cubano, que incluye "lesiones menos graves" (2000), "estafa" (2000), "lesiones y tenencia de arma blanca", "alteración del orden" y "desórdenes públicos" (2002), entre otras causas en nada vinculadas a la política, fue liberado bajo fianza el 9 de marzo del 2003 y volvió a delinquir el 20 del propio mes”
.
Ese 20 fue, precisamente, el día que lo arrestaron por ayunar con otros disidentes en el marco de la “Primavera Negra”. Y, aunque fuera cierto lo de “estafa” y “lesiones”, hay que evitar que un preso muera de esta forma. Y sí, además, era un prisionero político.
Hay una larga historia mundial de huelgas de hambre por parte de presos políticos. Traigo dos a colación. Uno fue Bobby Sands, miembro del IRA Provisional, la rama más sangrienta del Ejército Republicano Irlandés. Margaret Thatcher, empeñada en consolidar su imagen de “Dama de Hierro”, no hizo nada para evitar su muerte en 1981.
Casi veinte años después, en la argentina, De la Rúa conmutó penas a los integrantes del Movimiento “Todos por la Patria” que habían atacado el regimiento de La Tablada. Ante ello, Gorriarán Merlo levantó su ayuno.
Me queda un punto de los tratados por este “periodista”. Según él, los grupos de la disidencia interna cubana recibieron fondos de la Oficina de intereses de los Estados Unidos en La Habana. Pregunto ¿cuánto dinero han recibido de otros países las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo para ayudarlas en su lucha heroica?
¿Por qué en un caso está bien y en otro está mal? No puede haber un doble estándar.
Para finalizar. Me da vergüenza el silencio que este caso generó en los grupos que hablan de derechos humanos sólo hacia un lado. Una vida humana es una vida humana. Aquí, en Cuba o en Myanmar.
No pretendo nada de los Kirchner a quienes nunca les interesó el tema “derechos humanos” y sólo se prendieron a él, de manera oportunista, cuando llegaron a la Rosada. Nada pretendo de Hebe de Bonafini, porque, sin ser médico, tengo claro que su mente tiene problemas. Cosa más que entendible en quien sufrió lo que ella sufrió. Y ya no pretendo nada de Estela de Carlotto, tan respetable ella, hasta que fue cooptada por este gobierno. Si no se levantó y se fue ofendida de Olivos cuando la Presidente comparó el “secuestro de los goles” que hacía Fútbol de Primera con las desapariciones forzadas de personas durante la dictadura, es que a la buena de Estela ya la hemos perdido.
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