En el lanzamiento de su nuevo partido (¿por qué número va?), Elisa Carrió atacó a los políticos que no expresan jamás su pensamiento y , con su habitual acidez, apuntó a Cleto, de quien dijo que es “ambiguo como una ameba”.
Habría que explicarle a la diputada electa que las amebas no son ambiguas. Son el más elemental de los seres vivientes, pero pueden ser peligrosas. Una variante de este protozoo puede causar amebiasis, enfermedad parasitaria intestinal que puede llegar a la disentería.
Ya tuvimos a De la Rúa generando una enorme disentería política y económica. No son los únicos. ¿Alguien sabe qué piensa Carlos Reutemann de cuestiones fundamentales para la República?
Y el que se lleva las palmas es Scioli. Le huye a las definiciones como si fuesen el diablo. Una sola vez opinó sobre algo. En 2001 fue electo a diputado por una alianza menemista-cavallista llevando la bandera de la defensa de la convertibilidad que se caía a pedazos. Más aún. Desafiaba a los demás candidatos a que dijeran que iban a mantener el 1 a 1. En ese entonces era una causa popular. Lo que no le impidió dos meses después convertirse en funcionario del “hiperdevaluacionista” Duhalde. Y del duhaldismo, sin decir palabra, saltar al kirchnerismo más obsecuente.
Como en estos días, ante los asesinatos de las maestras Toscano y Almirón, cambió el viento de la opinión pública, cual si fuese un comentador de la realidad y no el Gobernador de la provincia más importante, dijo "Me hago eco del clamor popular".
Y volvió a repetir sus vacuas palabras sobre el tema pronunciadas más de una año antes. ¿Y los hechos de gobierno dónde están?
Perdone que la corrija, Doctora Carrió, pero las amebas pueden ser muy peligrosas.
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domingo, 29 de noviembre de 2009
domingo, 23 de noviembre de 2008
¿CUÁNDO APRENDEREMOS?
La final de la Davis era pan comido. Ya está. No viene Nadal, entonces, ¡a levantar la ensaladera!
Disputas políticas y económicas. La fortuna que puso el gobierno de Scioli para que se jugara en Mar del Plata, como si la provincia no tuviese problemas y le sobraran fondos.
Pero todo eso es historia antigua. Nalbandián armó la cancha como quiso y sólo quedaba festejar después del trámite.
Pero no. Del Potro, que no estaba en condiciones físicas, se complicó con un notable Feliciano López y se terminó rompiendo. El dobles era "perdible" y se perdió. Y hoy Verdasco dio el golpe de gracia.
La soberbia argentina es una característica que viene de la noche de los tiempos. Así nos cachetean. En muchísimos aspectso, no sólo en la Davis.
¿Alguna vez aprenderemos?
Disputas políticas y económicas. La fortuna que puso el gobierno de Scioli para que se jugara en Mar del Plata, como si la provincia no tuviese problemas y le sobraran fondos.
Pero todo eso es historia antigua. Nalbandián armó la cancha como quiso y sólo quedaba festejar después del trámite.
Pero no. Del Potro, que no estaba en condiciones físicas, se complicó con un notable Feliciano López y se terminó rompiendo. El dobles era "perdible" y se perdió. Y hoy Verdasco dio el golpe de gracia.
La soberbia argentina es una característica que viene de la noche de los tiempos. Así nos cachetean. En muchísimos aspectso, no sólo en la Davis.
¿Alguna vez aprenderemos?
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viernes, 29 de junio de 2007
“Camporita, ¿qué hora es?”
Contaban los “contreras”, los antiperonistas de la Libertadora que un día Perón hizo esa pregunta y, solícito y sumiso, Héctor Cámpora le respondió: - ¡La que usted quiera, mi General!
Dudo que esa respuesta haya existido. Pero la supuesta anécdota, repetida por gente de todos los partidos, retrató para siempre a Cámpora como la imagen del obsecuente sin límites. Pero no fue el único. En la política son legión.
También en el periodismo hay carradas de tipos que pagarían por poder adivinar los deseos del jefe y satisfacerlos antes de ser expresados. Alguien que supo ser amigo mío decía en broma que no le quedaba otro camino que la obsecuencia: “Capacidad no tengo y mina no soy”.
Esta idea campea en los cuerpos legislativos, donde muchos, en nombre de la disciplina partidaria, son capaces de preguntar a su jefe político cuántas veces deben defecar por día.
Cuando llegan a puestos de poder, la obediencia y la falta de conocimientos son su mejor currículum. Sirven para todo. Es cierto que un gran médico no necesariamente es un gran Ministro de Salud. Pero dando vuelta ese argumento, algunos aceptarían el Ministerio de Salud sin haber pisado la Facultad de Medicina.
Pues bien. Hoy pretenden convencernos de que todos (TODOS) los integrantes del Frente para la Victoria y el Partido Justicialista de la Cámara de Diputados bonaerense aprobaron la jubilación de privilegio para los Intendentes de la provincia. Y lo hicieron motu proprio. Sin hablar siquiera con sus jefes Kirchner, Solá y Randazzo. Y les creo.
El Presidente, el Gobernador y el Ministro de Gobierno, cuando percibieron la reacción negativa de la gente, salieron a denostar el proyecto. Y les creo esa indignación ¿eh? También a Scioli. Casualmente ellos van a cobrar una jubilación de privilegio cuando dejen sus cargos. Es más, ya cobran alguna por los anteriores servicios prestados. Pero les creo.
Como también a los intendentes con más peso en el esquema de poder (Pereyra, Descalzo) que "no sabían nada".
Es más. Les prometo a esos intendentes, a Kirchner, Solá, Randazzo, Scioli y los Diputados que voy a creer en todo.
En el corto plazo la que va a salir ganando es mi hija. No voy a poder enojarme más con ella cuando desordena su habitación. Le voy a creer que los juguetes se desparramaron solos por el piso.
Dudo que esa respuesta haya existido. Pero la supuesta anécdota, repetida por gente de todos los partidos, retrató para siempre a Cámpora como la imagen del obsecuente sin límites. Pero no fue el único. En la política son legión.
También en el periodismo hay carradas de tipos que pagarían por poder adivinar los deseos del jefe y satisfacerlos antes de ser expresados. Alguien que supo ser amigo mío decía en broma que no le quedaba otro camino que la obsecuencia: “Capacidad no tengo y mina no soy”.
Esta idea campea en los cuerpos legislativos, donde muchos, en nombre de la disciplina partidaria, son capaces de preguntar a su jefe político cuántas veces deben defecar por día.
Cuando llegan a puestos de poder, la obediencia y la falta de conocimientos son su mejor currículum. Sirven para todo. Es cierto que un gran médico no necesariamente es un gran Ministro de Salud. Pero dando vuelta ese argumento, algunos aceptarían el Ministerio de Salud sin haber pisado la Facultad de Medicina.
Pues bien. Hoy pretenden convencernos de que todos (TODOS) los integrantes del Frente para la Victoria y el Partido Justicialista de la Cámara de Diputados bonaerense aprobaron la jubilación de privilegio para los Intendentes de la provincia. Y lo hicieron motu proprio. Sin hablar siquiera con sus jefes Kirchner, Solá y Randazzo. Y les creo.
El Presidente, el Gobernador y el Ministro de Gobierno, cuando percibieron la reacción negativa de la gente, salieron a denostar el proyecto. Y les creo esa indignación ¿eh? También a Scioli. Casualmente ellos van a cobrar una jubilación de privilegio cuando dejen sus cargos. Es más, ya cobran alguna por los anteriores servicios prestados. Pero les creo.
Como también a los intendentes con más peso en el esquema de poder (Pereyra, Descalzo) que "no sabían nada".
Es más. Les prometo a esos intendentes, a Kirchner, Solá, Randazzo, Scioli y los Diputados que voy a creer en todo.
En el corto plazo la que va a salir ganando es mi hija. No voy a poder enojarme más con ella cuando desordena su habitación. Le voy a creer que los juguetes se desparramaron solos por el piso.
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